El café de hoy.

El precio o valor de un favor.

Los favores que recibes no debes olvidarlos, pero los que ofreces no debes recordarlos.

Si eres de los que anotan y recuerdan los favores que haces, te conviertes en una persona desagradable y amargado.

Una ves reclamas y espera de vuelta el beneficio o pago del favor.

 
Germina tu camino hasta donde no te implique sacrificios. 


Si el favor te cuesta un sacrificio deja de ser. 
No debe desfavorecerte hasta el auto sacrificio. Porque crearás la predisposición o negación de otros favores a nuevos necesitados de ti.

Y uno de estos tendrán más importancia incluso que los anteriores. 


Apártate con disimulo de los que solo necesitan favores de ti, frecuente y constantemente, especialmente si nunca recibes recompensa intangible como la honesta gratitud.


Y no me contradigo con lo anterior, porque habrán casos donde ameritan o simplemente surgen frecuencias de favores que por voluntad, por ética o valores, no te opondrás. 


Un favor es un regalo, un obsequio intangible que brindas, los regalos físicos tienen fechas que le dan sentido y razón. 


Lo más importante es que entiendas que no a cualquiera se le ofrece un favor y mucho menos de cualquiera se recibe.


Algunos favores cuestan un precio, y otros suman un valor. No importa si lo das o los recibes. 

Y a ti, cómo te va con este factor? Déjanos saber en los comentarios.

Café con abrazo.

@claribeltorres1

Plasmo pensamientos, sentimientos y vivencias en letras.

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